Emfermedades y Trastorno (25)
Prepagadas en salud reajustan tarifas entre el 6 y el 8%
por Administrator
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Aunque desde el pasado 1º de enero las tarifas de IVA para la medicina prepagada debieron haber pasado del 10% al 5% —tal como lo estableció la reforma tributaria sancionada en diciembre pasado—, los usuarios de este servicio aseguran que en algunas entidades hubo un aumento en el costo de los planes. Las EPS justifican el incremento en el comportamiento de los gastos internos, los cuales van ligados a la inflación.
Según el artículo 49 de la reforma, “los planes de medicina prepagada y complementarios, las pólizas de seguros de cirugía y hospitalización, pólizas de seguros de servicios de salud y en general los planes adicionales” tendrán un IVA del 5%.
Sin embargo, Néstor Álvarez, representante de la Asociación de Pacientes de Alto Costo de Nueva EPS, asegura ser una de las “víctimas” de las alzas en el servicio de medicina prepagada: “Las personas que más necesitan salud y hospitalizaciones han sentido el abuso con los incrementos”. Añade que las personas mayores están llevando la peor parte.
Jaime Arias Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) explicó que las tarifas para la medicina prepagada no son reguladas por el Gobierno sino por las mismas compañías dentro de un mercado de libre competencia.
El reajuste del costo del servicio depende de factores como la inflación (el año pasado fue de 2,44%), la siniestralidad y la rentabilidad. Esto ha llevado a que los incrementos anunciados por las firmas prestadoras del servicio oscilen entre 5% y 8%. “El aumento, juntando a las compañías prestadoras del servicio, es bajo”, manifestó Arias.
Por ejemplo, compañías como Colmédica hicieron un reajuste del 6% para el servicio de medicina prepagada teniendo presentes los anteriores factores. La misma cifra fue empleada por Colsánitas y el alza de Coomeva Medicina Prepagada también está por encima del 5%. Sin embargo, la rama de prepagada de Sura estableció un incremento del 8%.
A manera de ejemplo, si un usuario de medicina prepagada aporta $100, pagará un IVA del 5%, al que se le suma un punto porcentual derivado de los factores internos de las empresas prestadoras de salud para el reajuste. Así, terminará pagando $106.
De acuerdo con los cálculos de Acemi, cerca de 2,27 millones de personas en el país cuentan con planes voluntarios de salud (medicina prepagada, complementarios, servicios de ambulancia y seguros).
Redacción Negocios | Elespectador.com
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La urbanización acelerada, el transporte motorizado y el incremento en el trabajo sedentario y las actividades sedentarias relacionadas con el uso de tecnologías (video juegos, computador) reducen los niveles de actividad física.
Los hábitos de vida, en especial los niveles de inactividad física, la alimentación no saludable y el consumo de sustancias psicoactivas como el cigarrillo y el alcohol constituyen los principales factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles (ENT), tales como la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, la enfermedad cerebro vascular, la obesidad, la diabetes tipo 2 y el cáncer.
De las muertes atribuibles a inactividad física, 2.6 millones se encuentran en los países de bajos y medianos ingresos Se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente 25% de los cánceres de mama y de colon, 27% de la diabetes, y aproximadamente un 30% de las cardiopatías isquémicas.
Los riesgos de salud asociados a la falta de actividad física son: muerte prematura, enfermedad cardiaca, obesidad, hipertensión arterial, aparición de diabetes en adultos, osteoporosis, eventos cerebro vasculares, depresión, algunos tipos de cáncer, alteraciones en la calidad de vida
La actividad física aumenta la calidad de vida y disminuye el riesgo de muerte
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Especialistas del Hospital de Bellvitge de Barcelona han practicado por primera vez en España una nueva intervención quirúrgica que permite reducir la obesidad y controlar la diabetes.
Los especialistas presentaron este lunes en el centro sanitario este sistema, que consiste en la colocación de un dispositivo a modo de revestimiento interior en el intestino delgado.
El dispositivo se coloca a la salida del estómago y mediante una intervención endoscópica.
El nuevo mecanismo crea una barrera interna entre la comida ingerida y la primera parte de la pared del intestino delgado, un hecho que permite que, de manera similar a lo que sucede con el "bypass" gástrico quirúrgico, los alimentos lleguen más rápido y menos digeridos al otro extremo del intestino.
El cirujano que realizó la intervención, Jordi Pujol, destacó que la colocación del dispositivo "se hace de manera ambulatoria y lo positivo es que no dura más de media hora" y que "el paciente se queda en el hospital una noche para que esté bajo supervisión pero no es necesaria la anestesia".
Pujol destacó que "el sistema reduce la mortalidad de la cirugía de la diabetes, que en nuestro centro es muy baja pero de esta manera la reducimos todavía más, aunque evidentemente el cero nunca existe".
El tratamiento está indicado para pacientes que presentan diabetes del tipo 2 y que no respondan al tratamiento farmacológico tradicional.
Los expertos calculan que un 40 % de las personas con diabetes podrían beneficiarse de este sistema.
Transcurrido un año, cuando el paciente puede haber perdido hasta un 20 % de peso, el dispositivo se retira también por vía endoscópica por lo que no hay intervención quirúrgica.
El director médico del Hospital de Bellvitge, Carlos Bartolomé, explicó que la colocación de la prótesis "es más cara que la cirugía bariátrica pero se reducen los costes de hospitalización".
"En cualquier caso, lo que tenemos que priorizar es el bienestar de los pacientes y este tipo de técnica va a reducir los efectos secundarios que puedan tener los pacientes", agregó.
El agua, ¿antes, durante o después de las comidas?
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"La podemos considerar como un nutriente esencial para nuestro organismo debido a que tiene multitud de funciones y supone dos terceras partes de nuestro peso corporal. Pero no tiene calorías", afirma Elisa Blázquez Blanco (nutricionista de SlimZone). De hecho seguro que te suena eso de que un adulto debería beber al menos un litro y medio al día (cantidad que puede variar según la época del año en la que nos encontremos).
Pero que no engorde no quiere decir que no sea mejor tomarla a unas determinadas horas. Se ha extendido el falso mito de que adelgazamos si bebemos mucha agua durante la comida, y eso no es así: "Lo que ocurre es que al ingerir líquidos de forma cuantiosa nos llenamos enseguida. Eso nunca será positivo porque el exceso de líquido también dificulta la digestión y, por lo tanto, nos sentiremos más pesados e hinchados. Lo ideal es beber pequeños sorbos cuando necesitemos que pase el alimento", explica Elisa.
Si nos fijamos en su aporte calórico, da igual que la tomemos antes, durante o después de la comida. Lo suyo es hacerlo cuando el cuerpo nos lo pide. Eso sí, nunca en grandes cantidades antes de dormir. "Además, dos cosas que nos pueden venir muy bien para evitar la necesidad excesiva de agua son reducir la ingesta de sal y comer frutas y verduras que nos aporten líquidos".
La cantidad que nos pida el cuerpo aumentará si practicamos deporte: "En estos casos lo ideal es que no esperemos a tener sed, bebamos agua cada poco tiempo y siempre que lo permita la actividad. Dependiendo del tipo de ejercicio, la temperatura y la sudoración todo variará pero en líneas generales lo normal sería beber aproximadamente 500 ml. de agua en las dos horas previas al ejercicio y unos 250 ml. cada 15 minutos cuando empezamos a movernos".
Otro tema son las isotónicas. Elisa recomienda tomarlas cuando se hace ejercicio, pero nunca como bebida habitual de consumo. Hay que tener en cuenta que están diseñadas para aportar azúcares rápidos a personas que están haciendo deporte. Por lo tanto, en reposo, lo que provocan es una subida del azúcar en sangre poco beneficiosa y un aumento del peso.
REFRESCOS, ZUMOS Y BATIDOS
Tras el agua, las bebidas más beneficiosas son las infusiones y los zumos naturales. El valor calórico de estos últimos dependerá de la fruta con que se elaboren: "El de tomate tendrá 15 kcal., mientras que el de uva rondará las 66 (siempre hablando de 100 ml.) según la cantidad de azúcar que tenga el alimento. Pueden ser una buena fuente de vitaminas en el desayuno, pero por la tarde lo mejor sería optar por infusiones y bebidas de cereales sin azúcares añadidos", concreta Elisa.
En otro orden están los refrescos, que también rondan las 40-50 kcal (100 ml), aunque son más perjudiciales: el azúcar refinado no es tan bueno como el de la fruta. Además, están elaborados con una gran cantidad de aditivos, nunca los tomamos en las cantidades adecuadas y, sobre todo, no aportan las vitaminas y nutrientes de las frutas.
Por último encontramos los batidos, los que más valor calórico aportan. "Si están elaborados con leche entera puede aportarnos 100 kcal. cada 100 ml. debido a la gran cantidad de grasa que posee la leche. Si se toman, lo suyo sería que fueran de leche desnatada, bebida de soja o fruta natural", concluye nuestra nutricionista.
Cuanto más se mantenga el exceso de peso más 'irreversible' se torna
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Un novedoso modelo con animales, elaborado por científicos argentinos, mostró que cuanto más tiempo los ratones de laboratorio sigan teniendo exceso de peso, más "irreversible" se torna la obesidad, según un artículo que publica hoy la revista Journal of Clinical Investigation.
Una investigación conjunta de la Universidad de Michigan y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina ha arrojado luz sobre uno de los misterios más frustrantes de la pérdida de peso: por qué, inevitablemente, vuelve a ganarse el peso.
Con el paso del tiempo la condición obesa estática de los ratones reajusta el punto de peso "normal" del cuerpo que queda permanentemente elevado a pesar de las dietas que inicialmente contribuyeron a perder gramos, señalan los autores.
El modelo ha demostrado que la obesidad es, en parte, un trastorno que se autoperpetúa y los resultados enfatizan la importancia de una intervención temprana, en la infancia, para prevenir esa condición, cuyos efectos pueden durar toda la vida.
La autora principal del estudio fue Viviana F. Bumaschny, investigadora asistente en el CONICET.
La obesidad afecta a más de 500 millones de adultos y 43 millones de niños menores de cinco años de edad en todo el mundo, en tanto que las enfermedades relacionadas con la obesidad son las causas principales de muertes que podrían prevenirse.
Los individuos que tienen exceso de peso corren un riesgo mucho más alto de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Uno de los puntos fuertes principales de esta investigación fue un nuevo modelo con ratones programados para la obesidad que permitió observar el éxito de la pérdida de peso en diferentes etapas y edades con la activación de un conmutador genético que controla el hambre.
La activación del control inmediatamente después del destete impidió que los ratones comieran en exceso y se tornaran obesos. Igualmente, los ratones que mantuvieron un peso saludable como adultos jóvenes, sólo mediante una dieta estricta, fueron capaces de mantener un peso normal sin la dieta después de activado el conmutador.
Sin embargo, los ratones sobrealimentados crónicamente con el comienzo más temprano de obesidad jamás retornaron completamente al peso normal después del cambio en el conmutador, a pesar de una notable reducción en la ingesta de comida y un incremento en la actividad física.
Las nuevas conclusiones pueden generar preguntas acerca de la tasa de éxito a largo plazo de la restricción severa de calorías y los ejercicios extenuantes usados más adelante en la vida para perder peso.
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Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas como "anorexia" y "bulimia")
Anorexia
Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.
Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de estas.
Bulimia
La bulimia es similar a la anorexia. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar).
El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.
Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.
Los signos de la anorexia y la bulimia
En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso o ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos, purgarse o hacer ejercicio en exceso se vuelve "adictiva" y es muy difícil de controlar.
Los adolescentes que padecen anorexia o bulimia suelen sentir un miedo profundo a verse gordos o creen que son gordos cuando no lo son. Las personas anoréxicas suelen pesar los alimentos antes de comer o contar las calorías de todos los alimentos de manera compulsiva. Las personas a las que esto les parece "normal" o "adecuado", o que desean que los dejen en paz para poder hacer dieta y verse delgados, pueden tener un serio problema.
¿Cómo saber con certeza si una persona padece anorexia o bulimia? No puedes darte cuenta simplemente por su aspecto: alguien que baja mucho de peso puede estar padeciendo otro problema de salud o tal vez lo haga con una dieta sana y ejercicio.
Pero existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia o bulimia.
Las personas anoréxicas pueden:
adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas
estar obsesionadas con la alimentación, los alimentos y el control del peso
pesarse de manera reiterada
llenarse con agua deliberadamente cuando visitan a un profesional para pesarse
contar o racionar los alimentos cuidadosamente
comer solo determinados alimentos y evitar los lácteos, la carne, el trigo, etc. (por supuesto, muchas personas que son alérgicas a determinados alimentos o son vegetarianas evitan algunos alimentos)
hacer ejercicio en exceso
sentirse gordas
aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida
deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia
Una persona bulímica puede:
tener miedo a aumentar de peso
sentirse realmente insatisfecha con el tamaño, la forma y el peso corporal
inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de comer
comer solo alimentos dietéticos o con bajo contenido en grasa (excepto en los atracones)
comprar laxantes, diuréticos o enemas con regularidad
pasar la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías
aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida
Fuente:kidshealth.org
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Los infartos cerebrales dificultan la capacidad de la persona para valerse por sí misma y son una de las causas más frecuentes e importantes de incapacidad y depresión. La buena noticia es que podemos prevenirlos.
1. El riego cerebral
El cerebro es un órgano que depende del oxígeno y la glucosa que le aporta la sangre.
Unos minutos sin riego son suficientes para producir la muerte de las neuronas y, como consecuencia, lesiones irreversibles.
La sangre llega al cerebro por las arterias carótidas (a ambos lados del cuello) y por la basilar (a través de los huesos del cuello).
En las personas hipertensas, diabéticas, fumadoras, con el colesterol muy elevado o con enfermedades cardiacas, puede suceder que se forme un trombo o un émbolo que corte bruscamente el paso de sangre a alguna región del cerebro (una trombosis o una embolia).
Si la obstrucción se mantiene unos minutos, se produce un daño irreversible, con muerte de las neuronas (unas células que no pueden dividirse, por lo que no pueden ser sustituidas, sólo suplidas por algunas neuronas cercanas que sigan vivas, si las hay).
Como consecuencia, se pierde la función cerebral que hacían las neuronas muertas.
2. Frecuencia
Su frecuencia aumenta con la edad y es la tercera causa de muerte en las personas mayores.
Su frecuencia aumenta tambien en las personas hipertensas, diabéticas, fumadoras, con el colesterol muy elevado o con enfermedades cardiacas.
3. ¿Qué otros nombres recibe?
El ictus es una enfermedad aguda que se produce en el cerebro por la alteración de los vasos que llevan la sangre hasta él.
Recibe muchos nombres: infarto cerebral, embolia cerebral, apoplejía, hemiplejía, ataque cerebral, derrame cerebral, trombosis, embolia...
Los médicos suelen hablar de accidente cerebrovascular (ACV) o ictus.
4. Tipos
Hay distintos tipos, pero lo más frecuente es el infarto o la isquemia (falta de riego) cerebral que se produce por un trombo (que ocluye una arteria del cerebro afectada de arteriosclerosis) o un émbolo (trombo que se desprende de un vaso lejano y por la circulación sanguínea llega al cerebro donde atasca un vaso).
Algunas veces el ictus se debe a una hemorragia (un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro).
5. Síntomas
En la mayoría de los casos el ictus aparece de forma brusca. En algunos casos el riego se recupera en pocos minutos, y no quedan secuelas: se habla entonces de accidente isquémico transitorio (AIT o TIA, por sus siglas en inglés).
En otros casos el ictus es permanente y deja secuelas neurológicas más o menos graves.
Los síntomas dependen de la arteria afectada y son muy variados. En el accidente isquémico transitorio la persona afectada sufre bruscamente problemas para hablar, ver o mover algún miembro durante un periodo corto de tiempo (menos de 24 horas en todo caso) y luego se recupera espontáneamente.
Esta entidad es un aviso de que hay un altísimo riesgo de sufrir un ictus grave en los siguientes días. Hay que tomarla en serio y acudir al médico para que busque la razón e inicie un tratamiento que reduzca el riesgo.
En el ictus, la manifestación más típica es la hemiplejía o parálisis de una mitad del cuerpo (normalmente la del lado contrario de la lesión cerebral), afectándose muchas veces también la capacidad de hablar o entender el lenguaje, aunque la variabilidad de los síntomas es enorme por la gran riqueza del cerebro.
6. Tratamiento
El tratamiento del ictus es aún muy imperfecto. Generalmente, el enfermo con un ictus debe ingresar, al menos los primeros dos o tres días, en un hospital.
Se están estudiando medicamentos para disolver el trombo o el émbolo, y alguno de los fármacos estudiados parece conseguirlo, aunque aún no es un tratamiento estándar.
La edad no es una contraindicación para la hospitalización o el tratamiento, hay que valorar de forma individual a cada persona.
En la fase aguda, el tratamiento inicial es de soporte. Esto quiere decir que hay que procurar mantener la alimentación, la hidratación y evitar ulceras, infecciones u otras complicaciones.
Además, es preciso buscar la causa e intentar prevenir nuevos ictus, si es posible.
Después queda un largo tiempo de rehabilitación para conseguir recuperar el máximo de independencia.
Cada ictus evoluciona de forma diferente. En algunos casos se recupera al cabo de días, semanas o meses la situación previa, y en otros casos no se consigue ninguna mejoría en absoluto de los síntomas.
En todo caso, siempre debe intentarse desde muy pronto la rehabilitación activa y pasiva de las deficiencias neurológicas causadas por el infarto.
La recuperación depende tanto de la gravedad del problema como de la personalidad y el nivel socioeconómico del enfermo. Una persona deprimida o sin apoyo económico o familiar difícilmente se podrá recuperar.
Cuando la recuperación completa es imposible, deben buscarse las formas de adaptación a la incapacidad para recuperar la mayor parte de las funciones que se hacían antes del infarto cerebral.
7. Prevención
El ictus es una enfermedad cuya frecuencia en los últimos años no solo no está bajando, sino que tiende a aumentar, y afecta con frecuencia preocupante a las personas mayores.
Es una de las principales y más temidas causas de invalidez. La buena noticia es que es una enfermedad prevenible.
Además, los mecanismos de prevención son los mismos que los del infarto de miocardio, por lo que se previenen varias enfermedades graves con las mismas medidas.
La prevención consiste en evitar o tratar lo mejor posible los llamados "factores de riesgo cardiovascular".
Una de las acciones preventivas más importante es dejar de fumar, ya que los fumadores se ponen a sí mismos en un altísimo riesgo de sufrir ictus. Además hay que controlar la hipertensión arterial, la diabetes y el aumento de colesterol.
También es preciso tratar las enfermedades cardiacas valvulares y aquellas que producen arritmias, porque las arritmias favorecen que se suelten émbolos del corazón hacia el cerebro.
Muchas veces se necesita dar de forma crónica un tratamiento anticoagulante.
Fuente:pulevasalud.com
El alzhéimer: una enfermedad de toda la familia
por Administrator
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De causas desconocidas, el alzhéimer es una enfermedad que ataca al cerebro de forma progresiva, deteriorando la función cognitiva, conductual y funcional de quien lo padece.
Esto se manifiesta, generalmente, con una paulatina pérdida de la memoria, alteración del lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y de las funciones motoras. Todo ello les impide llevar a cabo su rutina diaria, por lo que son personas con absoluta dependencia de sus familiares, que automáticamente se convierten en cuidadores. Como consecuencia de esta dependencia, los pacientes con alzhéimer acostumbran a sufrir cambios de personalidad y alteraciones en el comportamiento.
Si bien es cierto que se trata de una enfermedad ligada a la edad, no por ello es exclusiva de los ancianos y, al contrario de lo que piensan algunos, no forma parte del envejecimiento normal ni es hereditaria. De hecho, en la mayoría de los casos (el 98%), se trata de casos esporádicos.
La opinión del experto
Aunque en las fases iniciales el enfermo se puede quedar solo, en seguida corren el riesgo de perderse como consecuencia de su falta de orientación, o tienen despistes domésticos que pueden resultar muy peligrosos, como dejarse el gas abierto después de cocinar. Por ello, "la figura del cuidador se vuelve necesaria desde un principio", recuerda Virginia Silva, neuropsicóloga de AFAL, la Asociación Nacional del Alzhéimer.
Lo ideal sería que en los hospitales existiera un protocolo de intervención para estos pacientes, en el área de geriatría, por ejemplo, a donde puediesen ser derivados para que se les acompañe durante todo el proceso y evolución de la enfermedad. Dado que no existe dicho protocolo, Silva recomienda encarecidamente que, desde un primer momento, los familiares "pidan ayuda profesional en su asociación más próxima", donde, según explica, "se aprende a convivir con la enfermedad del alzhéimer, para no padecer el síndrome del cuidador".
Fuente:enfemenino.com
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En ocasiones, aunque se ha producido la concepción, el óvulo fecundado no se sitúa en el lugar correcto, sino en una de las trompas de Falopio. Al empezar a crecer esto puede crear una hemorragia interna que hay que tratar inmediatamente.
El óvulo fecundado
Cuando usted ovula, libera un óvulo que comienza a viajar por una de las trompas de Falopio (los dos conductos, uno a cada lado, que unen sus ovarios con su útero). El encuentro con el espermatozoide de su pareja se produce en esas trompas de Falopio. Una vez fecundado el óvulo este tiene que comenzar a viajar hasta llegar al útero, donde se implantará en una de las paredes y empezará a crecer hasta convertirse en su bebé.
Debido a una serie de causas, en ocasiones, este óvulo fecundado en vez de viajar por las trompas se queda en el lugar en el que se fecundó y empieza a crecer allí. Esto reviste un peligro muy serio para la madre porque al crecer puede reventar la trompa de Falopio y producir una hemorragia interna grave.
El embarazo ectópico puede ocurrir también en el propio ovario o en otros lugares que no sean el útero.
Cómo reconocer un embarazo ectópico
El dolor agudo suele ser uno de los primeros síntomas del embarazo ectópico. Es un dolor agudo y pulsante, bien en el lado izquierdo o el derecho, en el bajo vientre. Se suele sentir en el área en el que se sienten los calambres menstruales.
Un dolor típico del embarazo ectópico es el dolor de hombro, que aparece como dolor reflejo de la inflamación que está sufriendo la trompa de Falopio. También pueden aparecer rastros de sangre en la ropa interior o sangrado, una bajada de la presión sanguínea con pulso rápido, una sensación de presión en el recto o un malestar general en el área como si hubiera un problema intestinal.
Debido a las graves consecuencias que puede tener un embarazo ectópico es importante acudir de inmediato a un hospital, o a la consulta de su doctor, si sospecha que los síntomas pudieran corresponder a un embarazo ectópico.
Por qué se producen los embarazos ectópicos
Algunas de las cosas que pueden causar un embarazo ectópico son infecciones por enfermedades venéreas, otro tipo de infecciones que afecten al tejido de las trompas, cirugías, o una enfermedad conocida como endometriosis. Las mujeres que han tenido ya casos de embarazos ectópicos tienen más posibilidades de que se vuelva a repetir.
Tratamiento
La presencia del embarazo ectópico se detecta mediante una ecografía y confirmando que hay un embarazo, mediante una serie de análisis.
La única forma de evitar una hemorragia interna, o de parar una si se ha producido, es eliminar el óvulo fecundado. En casos de emergencia se hace una cirugía convencional o bien la intervención se puede realizar mediante una laparoscopia.
En este procedimiento tan sólo se hacen dos cortes en el vientre por donde se introducen los instrumentos para poder extraer el óvulo fecundado. En ocasiones, dependiendo del tamaño, es posible salvar la trompa reparando el daño, pero a menudo esto no es posible y hay que extraer la trompa completa.
Si el óvulo fecundado es lo suficientemente pequeño, es posible utilizar ciertas medicaciones para detener el crecimiento y que este sea reabsorbido.
En cualquier caso, los embarazos ectópicos no son algo frecuente y las probabilidades de que ocurran están más relacionadas con los factores de riesgo explicados anteriormente.
Fuente:comienzossaludables.com
La hipoglicemia no es una enfermedad es un síntoma
por Administrator
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“Hablamos de hipoglicemia clínica cuando un paciente tiene niveles de azúcar menores de 60 por debajo de lo normal. Esta hipoglicemia es distinta de la hipoglicemia que sucede en los pacientes con diabetes. Los pacientes con diabetes toman medicamentos o se aplican insulina que son sustancias que hacen que el azúcar en un momento dado se nos baje por debajo de lo normal”, explica la internista y endocrinóloga Dilcia Lujan.
Después de conocer la diferencia entre hipoglicemia clínica y la hipoglicemia que padecen los diabéticos hay que tener claro que es un síntoma y que se debe investigar su causa.
“Ahí empezaríamos a buscar si es una alteración de las glándulas endocrinológicas ya sea tiroides, suprarrenal, hipófisis o puede ser un tumor productor de insulina que el paciente puede tener en el páncreas”, afirma la doctora Lujan.
Y esto es lo que sienten los pacientes al tener una verdadera baja de azúcar como lo explica la doctora Lujan, “temblor, sudoración, taquicardia, angustia, sensación de que quiere comer algo de azúcar pero además estos síntomas deben calmarse con la ingesta de azúcar”.
Es así como su tratamiento está ligado a la causa por la que se produce esta hipoglicemia, afirma la internista y endocrinóloga Dilcia Lujan “no hay que darle dietas especiales o restricciones innumerables a los pacientes hay que tratar de buscar la causa y darle el tratamiento a la causa y en esa forma va a desaparecer la hipoglicemia”.
Por eso tener hipoglicemia no significa ser un futuro diabético es la causa de otra enfermedad.









































