Jueves, 27 Febrero 2014 16:47

LUIS FERNANDO URREGO: LA ESPERANZA CONSERVADORA

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Precedido por una capacidad de trabajo envidiable, una extraordinaria hoja de vida sin ningún tipo de investigaciones, Luis Fernando Urrego Carvajal, joven profesional Caqueteño, profesor universitario, ex diputado, ex notario y otros tantos ex; identificado con la C de su partido y el número 101 en el tarjetón para Cámara de Representantes, se perfila como la esperanza conservadora para las próximas elecciones y como la esperanza para esas mayorías silenciosas que quieren un verdadero cambio en el Caquetá.

Muchos no se explican cómo Urrego, con el honroso y fructífero cargo de Notario Segundo de Florencia, renunció a sus prerrogativas para enfrentar una acelerada campaña a la Cámara de Representantes, sin la certeza absoluta de ganar, pero con un objetivo claro y contundente que le ronda en la cabeza: quiere un verdadero cambio para su región, quiere que la Ley y el Orden vuelvan a campear en el Caquetá, que la propiedad y el espacio público se respete, que se respeten los valores tradicionales y que se busquen los caminos más adecuados y rápidos dentro del ordenamiento legal, para solucionar la situación de pobreza de más de cien mil desplazados por la violencia que llegaron a Florencia en la búsqueda de paz, trabajo y seguridad para sus familias.

Otra de las inquietudes de este abogado con varias especializaciones en el ramo, nacido en Belén de los Andaquies, Caqueteño como el que más, es que se le devuelva al departamento ese sano regionalismo que se perdió hace dos años cuando equivocadamente se eligió a un mandatario que le entregó todos los cargos de la administración departamental a foráneos, a personas que han fracasado en otros departamentos y que encontraron en el nuevo gobierno un paraíso para sus frustradas aventuras políticas, desplazando de paso a los profesionales Caqueteños en los cuales no confía el actual mandatario.

Urrego Carvajal se rebeló contra esta aberrante situación, esa es una de las principales razones de su aspiración a la Cámara: liderar un sano regionalismo, un Caquetá para los Caqueteños como él mismo dice; todo los profesionales del resto del país son bienvenidos pero los Caqueteños tenemos que tener prelación en los puestos públicos; solo así estimulamos a nuestros padres para que continúen haciendo esfuerzos por sacar a sus hijos profesionales; si seguimos como estamos, nuestros jóvenes profesionales tendrán que emigrar a otras partes donde lo más seguro es que serán discriminados.

En sus charlas cotidianas el candidato conservador, que tiene muchos simpatizantes en otros partidos y entre las gentes sin partido, se aterra del caos al cual ha llegado Florencia; un desgobierno total, una tierra de nadie donde prevalece la ley del más fuerte, una tierra otrora de orden y de paz que se ha convertido en un aquelarre donde no se respeta la propiedad privada ni pública, no se respetan ni siquiera las zonas verdes porque también son invadidas, no se respeta el sagrado derecho al descanso porque hasta las zonas residenciales se han convertido en un carnaval de equipos de sonido a volúmenes inenarrables, una ciudad donde ya lo atracan hasta en su propia casa, algo inconcebible hace apenas algunos años.

La paz es otra de las obsesiones del candidato conservador, pero una paz seria, con condiciones claras, sin entreguismos, una paz con oportunidades para todos, con sentimientos de perdón y olvido pero también sin impunidad, una paz donde el perdón sea la semilla de una nueva sociedad como decía Nelson Mandela.

Por eso Luis Fernando Urrego se propone ganar la Cámara de Representantes, para poder liderar desde allí un trabajo que permita abrir caminos hacia una paz verdadera y justa, un trabajo que le devuelva a Florencia y al Caquetá esa condición de gobernabilidad y legalidad que le ha sido tradicional, para poder presentar proyectos de ley que de forma contundente mejoren las condiciones de vida de los desplazados generando empleo y por ende eliminando las invasiones, la inseguridad y la ocupación del espacio público; Urrego Carvajal que tiene los conocimientos necesarios y la voluntad política para hacerlo, espera el contundente apoyo con el voto  de las personas de bien que quieren un cambio para el Caquetá, que quieren que esa famosa frase de Eduardo Bahamón se pueda volver a cantar con orgullo a los cuatro vientos: “Colombiano como todos, como pocos Caqueteño”.

 

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Grupo florencianos

 
 

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