La lucha de Adriana Isabel por mejorar la calidad de vida de...

La lucha de Adriana Isabel por mejorar la calidad de vida de su pequeño hijo

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El dos de marzo de 2006, parecía ser un día de felicidad para la familia Mejía Garcia, ese día en el hospital militar de Bogotá, nacía Andrés Felipe, luego de 38 semanas de un embarazo normal y sin complicaciones alguna. Aunque los últimas horas previos al alumbramiento, no fueron las mejores. Adriana Isabel Garcia Collazos, presagiaba algo mal.

En uno de sus últimos tactos vaginales hechos por una ginecóloga de la unidad militar, le confirmaba su pensamiento. El pequeño le informaba que él bebe padecía de sufrimiento agudo debido a la falta de oxígeno. Parálisis, retardo mental, sordera son algunas de las complicaciones que padece el infante. Para colmo hace cuatro meses y tras 14 cirugías perdió la capacidad de caminar.

Andrés Felipe es el segundo de tres hermanos, los cuales nacieron de forma normal y no padecen complicaciones médicas.

Adriana Isabel, dice que “Acabaron con mi vida y la de mi hijo, los médicos quieren decir que la situación de mi hijo se debe a que mi embarazo no fue normal. Tengo ecografías, exámenes y controles durante el embarazo que indican que fue un embarazo normal”.

Como si fuera poco, la atención en la unidad sanitaria militar no es la mejor, le niegan las terapias, los medicamentos y pese a tener tres fallos de tutela a su favor, sanidad militar no le quiere responder por los gastos integrales. “Vaya por tal firma, autorice, venga mañana, pasado mañana y son gastos y más gastos”, dice la angustiada madre.

Desde las 4 de la mañana empieza el corre corre de Adriana y Andrés de un lado a otro para poder acudir a las terapias, incluso se ha caído cargando al bebe cuando no puede transportarlo en la silla de ruedas.

Debido a esta situación Adriana Isabel, quien vivía en San Jose del Fragua, donde conoció al padre de Andrés Felipe, un soldado profesional quien perdió sus extremidades inferiores al pisar una mina antipersona, se ha tenido que radicar en la ciudad de Bogotá, y a la hora de solicitar servicios médicos le dicen que no hay citas disponibles y que hay que esperar, mientras tanto ella tiene que continuar en su lucha como lo ha venido haciendo desde hace ya once años.

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